De la estructura rígida a la calidez del hilado
Hubo un tiempo en que vestir una pared significaba,
casi exclusivamente, elegir un marco y un vidrio.
Sin embargo, el diseño de interiores contemporáneo está virando
hacia una búsqueda mucho más táctil y orgánica.
En esta temporada,
el protagonismo absoluto se lo llevan las piezas textiles de gran formato:
instalaciones que no solo decoran,
sino que transforman la acústica y el "clima" emocional de una habitación.
Esta tendencia recupera técnicas ancestrales de tejido y anudado,
pero las traslada a una escala monumental.
Hablamos de sogas de algodón puro, lanas sin hilar y fibras de yute
que caen con naturalidad, creando sombras y relieves que un cuadro plano jamás podría ofrecer.
Al elegir una pieza artesanal para tu pared,
estás rompiendo la frialdad de la construcción moderna;
estás introduciendo una obra que tiene ritmo,
que tiene el peso de las manos que la crearon y que aporta una calidez inmediata.
Cómo integrarlo:
No temas a las dimensiones XL.
Un tapiz que cubra gran parte de la pared detrás de un sofá o sobre el cabecero de la cama
genera un punto focal de serenidad.
La clave está en la paleta:
los tonos crudos, arenas y visones permiten que la textura
sea la verdadera protagonista sin saturar la vista.
